Un periodista de raza

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El diario Sur Argentino y radio Calf-UNCo fueron dos de los espacios donde Bernardo Guerra se desempeñó durante su carrera. Del inicio en la profesión recuerda sus primeros pasos cortando cables, la forma en que llegaban las noticias por teletipo, hasta sus últimos días activo en una de las emisoras radiales de la Universidad del Comahue.  Fui testigo de varios hechos importantes, desde los años setenta hasta finales del 2021, en una profesión que cambió abruptamente en las últimas décadas. Desde hace dos años está jubilado y pone sus esfuerzos es ordenar esos recuerdos acumulados de un periodista que estuvo en la primera fila de hechos que marcaron el norte de la Patagonia.

¿Cómo fueron tus comienzos en esta profesión?

-Esto habrá comenzado, esta vocación, esta cuestión de andar curioseando, en el 74 o el 75 en revistas under, subterráneas, marginales, en una hoja de oficio, con un mimeógrafo, con actividades culturales de Neuquén. Con el correr del tiempo eso se fue perfeccionando y ya pasamos, y digo pasamos porque algunos no están más acá, algunos en Europa, algo más político, social, gremial, hasta con una oficinita que habíamos conseguido en la calle Roca e Irigoyen (Neuquén capital).

Hacía títeres por aquellos años con un artista como Jorge Onofri y ese trabajo me permitió conocer periodistas hasta que un amigo, que debió exiliarse por el golpe de estado (de 1976), él trabajaba en el diario Sur Argentino. Me dijo “yo me voy, queda mi vacante en el Sur Argentino, si querés vamos y te presento al director, que era Felipe Sapag”. Entonces, un día, acompañado por otro gran periodista, escritor, que llegó a Neuquén buscando tranquilidad, no escapando de la persecución, de todo lo que se vivía en Buenos Aires, Hugo Muleiro. El ya estaba trabajando en Sur Argentino, pero ya es otra historia de cómo Felipe Sapag le dio una mano a gente que estaba siendo perseguida por la dictadura. A Neuquén llegaron muchos profesionales, médicos, asistentes sociales, el sistema provincial se levantó con apellidos como Vaca Narvaja, Pichín, profesionales que abandonaron sus pagos, se cobijaron en la cordillera, en el norte neuquino.

¿Qué tipo de contenidos tenía el diario Sur Argentino?

-Pensemos que estamos hablando de los años 76, 77, que difundía muchísimo la obra del gobernador Felipe Sapag, del Movimiento Popular Neuquino, un medio, como lo fue en su  momento el Diario Río Negro, una plataforma para la familia Rajneri de proyectarse políticamente. Acá pasó algo parecido, pero en menor proporción, porque nunca el Sur Argentino alcanzó la envergadura que tuvo y tiene el Diario Río Negro.

Taller de impresión de Sur Argentino Foto: Va con Firma

Tenían todo lo que era información local, regional asentada en lo que era el gobierno de Felipe Sapag y también deportes, también se le daba mucha bola a la política internacional, se alimentaba con agencia como Reuter, AP, diarios y noticias, en la época de las teletipos taca taca taca, las 24 horas. Eso eran una bobinas, con copias, en el medio venía el carbónico. A mí me toman la entrevista y realizar una nota sobre un fosforito que estaba  ubicado en Allen (gas que se ventea quemándose). No comencé escribiendo, estaba en la sala de teletipo bajando cortando cables (noticias en papel) y llevándolos por los escritorios de los responsables. Después a ir a la calle como cronista a  buscar la noticia y también me toco mucho, pagando el derecho de piso, en los cierres del diario, que podían extenderse hasta las cinco de la mañana. Una de las cosas que tenía sobre mi cabeza era el tema de la quiniela porque había que llamar con el teléfono a disco a Lotería para pedir los números que había salido a la quiniela.  Tiempo después pasé a la sección de internacionales donde me tocó cubrir la guerra de los seis días (campaña militar entre Israel contra la Alianza Árabe de Egipto, Siria, Jordania e Irak en 1967).

¿Hasta cuándo duró la experiencia en Sur Argentino?

-Sur Argentino era un diario modesto, nunca tuvo una tirada como la que tuvo el Diario Río Negro. Se llenaba el aeropuerto de Neuquén con diario gratis del diario, se dejaban en los cafés. La experiencia duró hasta el año 1978, cuando cerró el diario, por distintas razones. Primero, no era rentable el diario, eran más pérdidas que otras cosas. Felipe Sapag estaba guardado, en Neuquén había un gobernador de facto, un interventor militar. También Felipe venía golpeado por el asesinato de dos de sus hijos.

¿Qué pasó después de dejar el diario?

-Con un amigo ponemos un almacén y verdulería, en pleno centro de Neuquén, casi enfrente del Instituto de Seguridad Social del Neuquén, donde funcionaba el Consejo Provincial de Educación así que teníamos una clientela muy buena, que laburaba en esas oficinas y no iba a comprar. Pero no éramos comerciantes, ni mi amigo ni yo así que terminamos rematando todo. En eso, cerca del mediodía cae un Reno 4 S de Calf (la cooperativa de electricidad) y se baja una persona y me dice ¿Vos sos Berni Guerra? Bueno, yo soy Ricardo López, coordinador de publicaciones de Calf y sé que está sin laburo, si te interesa, estamos con el proyecto de la revista de Calf, ya salía la revista como Las noticias de Calf, y me dice anda a verme  la cooperativa. Justo cayó, enviado por, no sé, así que terminamos de rematar todo en el almacen. Fui a la Cooperativa, ya estaban participando  Osvaldo Arabarco, Rafael Castilla, Fabián Grego, Osvaldo Ortiz, en fotografía, la gente de la Ochava, una casa de fotografía, en pérgola de Avenida Argentina, que era un lugar de reunión del periodismo en aquellos años.

Luego se suman al equipo de la revista Silvia Bosen, profesora de letras, Mónica Reinoso y Fabián Berguero. Cuando se da el proyecto radio, el que se interesa soy yo y soy el primero que dejo la revista y pido el paso a la radio. Al año, Alberto Barrera, también pide el pase y queda como el chofer del móvil, tiempo después empieza a ser operador.

¿Cómo fue el comienzo del proyecto de radio Calf-Universidad del Comahue?

-Eso fue en semana santa de 1987, en ese entonces estaba a cargo de la gobernación Horacio Forni cuando comienza el levantamiento (militar) carapintada. Había una movilización muy fuerte en Neuquén por aquellos tiempos, había grupos de personas cantando en una defensa de la Democracia.

Nos juntamos en Casa de Gobierno (sede del gobierno provincial en Neuquén capital) los vecinalistas, vecinos, estudiantes. En la esquina de Roca y La Rioja estaban Beto Durán, David Lugones, Raúl Giglio, Valquiria Mansilla y ahí se habla de la necesidad de tener un medio que pudiera estar presente antes esos planteos (levantamientos militares).

En ese momento participó la radio LU 5 porque sus trabajadores salir y eran las 12 de la noche, estaban en la calle haciendo la cobertura. Volviendo al proyecto de radio, estas personas comienzan a plantear que había que tener una radio y era la época de las radios alternativas, año 87, ya estaba el boom de la radios de frecuencia modulada. Esa idea se engancha porque en Calf, la asamblea de delegados de la Cooperativa analizó la posibilidad de que embarcara en un proyecto de medio de comunicación de determinadas características. Se incorpora al proyecto la Universidad Nacional del Comahue y a partir de ahí, se ordena el proyecto. Finalmente se llega a la inauguración de la radio el 16 de octubre de 1987, la primera vez que sale al aire con una ceremonia en el Aula Magna Salvador Allende, al día siguiente, el 17 de octubre ya comenzamos a salir con una pauta de 8 de la mañana a 15 hs.

Arrancaba la programación Alejandro Finzi con un programa que se llamaba Raíces y luego venía Walter Pérez con lectura de diarios. A las 10 de la mañana arrancábamos un grupo con Eduardo Marchetti, Jorge Gadano, David Lugones. También estaban Miguel Sciutto, Isaurralde como operador con lo que se extendió la programación hasta las 8 de la noche hasta estar las 24 horas. La radio estaba ubicada en la barda, atrás de la sede central.

Horacio Bascuñan, una histórica voz de la radio. Foto: radio Calf-UNCo

¿Cuáles fueron los momentos importantes de la radio?

-La radio realizó muchísimas coberturas como el asesinato de Teresa Rodríguez, Carlos Fuentealba, el jueves negro, que se llamó a la protesta de estudiantes y docentes cuando Carlos Menem presidente quiere cambiar la currícula educativa. Otras coberturas fueron los cortes de los puentes con la presencia del Obispo Radrizzani junto al diputado nacional Radonich. Las puebladas las cubrieron, prácticamente todas, la radio. Desde el comienzo de la radio el móvil era una Volkswagen  amarilla que la aporta la Cooperativa y la acondicionamos. Servía de protección cuando comenzaban a llover los gases, las balas de gomas, las piedras, todos adentro, protegiéndose. Durante la cobertura de la elección se prende fuego, se la entrega a la Cooperativa que la iba a canjear pero el vehículo que entregan no se lo devuelve a la radio y nos quedamos sin móvil hasta que la Universidad del Comahue puso un vehículo. Mientras tanto, las salidas se hacían con los autos de los trabajadores.

En un momento, la Cooperativa se desentiende de la radio y la Universidad se hace cargo. Eso es lo bueno de que haya dos sectores porque si uno se cruza con los trabajadores, está el otro. Hoy en día, la que está llevando la parte grosa es la Universidad y la Cooperativa está volviendo a la radio. De la gente que aportó en la radio me acuerdo de Diego Rapoport, Héctor Ordoñez, Mónica Reinoso, Walter Pérez, Edgardo Marchetti, Omar Marticorena, Cecilia Lizasoain, Margarita Vidal. Yo trabaje en la radio hasta el 2019, ahora estoy jubilado y tratando de ordenar el material que me quedo de tantos años de trabajo.

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