La urgencia de digitalizar antes de 2030

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La humanidad se enfrenta a una cuenta regresiva para rescatar sus archivos sonoros y visuales históricos. Especialistas advierten que la falta de equipos de reproducción y el deterioro físico de los materiales dejan una ventana crítica de 10 a 15 años para salvar este contenido. .1

La preservación del patrimonio audiovisual se encuentra en un punto de inflexión. Durante décadas, las instituciones se concentraron en cuidar el soporte físico, como los casetes, las cintas de video o los discos. Hoy, el paradigma ha cambiado y el nuevo objetivo es claro: salvaguardar el contenido, no el soporte. Este cambio se debe a una amenaza inminente, ya que existe una ventana crítica de apenas 10 a 15 años para digitalizar estos materiales antes de que sea imposible recuperarlos.

El problema central no es solo que los materiales se deterioren con el paso del tiempo, sino la obsolescencia tecnológica. Se estima que para el año 2030, la digitalización de soportes magnéticos comunes estará fuera de nuestro alcance porque ya no habrá equipos reproductores ni repuestos para hacerlos funcionar. Los formatos como las cintas magnéticas (U-MATIC), los discos de laca y las películas de nitrato presentan un riesgo crítico de pérdida.

El cuidado físico mientras se digitaliza

Mientras se logra transferir esta información, los archivos originales requieren lo que se conoce como «preservación pasiva». Soportes como discos y cintas enfrentan amenazas constantes como el moho (que aparece con humedad mayor al 70%), el polvo, la luz ultravioleta y los campos magnéticos.

Para evitar el daño estructural, todos los soportes físicos deben almacenarse en posición vertical. Además, requieren un control ambiental estricto, ya que las fluctuaciones de temperatura y humedad resultan más dañinas que mantener valores constantes, incluso si estos últimos están ligeramente fuera del rango ideal. Por ejemplo, las cintas destinadas a preservación a largo plazo exigen un ambiente fresco de entre 8°C y 12°C con una humedad muy baja.

La captura exacta del sonido

El proceso para rescatar estos archivos no consiste simplemente en conectarlos a una computadora. Las normas internacionales exigen una fidelidad total, lo que significa que el audio debe extraerse sin ningún tipo de «mejora» subjetiva, como la reducción de ruido, para mantener la autenticidad del documento histórico.

Para lograr esto, se utilizan equipos específicos, como conversores A/D (analógico a digital) externos. Estos aparatos traducen el sonido físico al lenguaje informático operando fuera de la computadora para evitar que el ruido eléctrico de la máquina contamine la grabación. Además, es crucial realizar un ajuste preciso de las agujas y los equipos de lectura para obtener la máxima fidelidad de la señal original. El audio resultante debe guardarse en formatos sin compresión, como el estándar BWF (WAVE), a una resolución alta (24 bits / 96 kHz) que permita capturar todo el rango de volumen y detalle del documento. Queda prohibido el uso de formatos que comprimen el archivo y eliminan información para ahorrar espacio (como el MP3), ya que causan una pérdida irrecuperable.

La vulnerabilidad digital

Un error común es creer que, una vez que el archivo es digital, está a salvo para siempre. Los soportes digitales físicos, como los discos ópticos (CD-R o DVD-R) y las cintas de datos, tienen una vida útil corta que ronda entre los 3 y 10 años y pueden fallar sin previo aviso por su alta densidad de datos.

Para proteger la información a futuro, la preservación digital se apoya en tres estrategias fundamentales. Primero, la «Regla de la Redundancia», que exige mantener al menos dos copias del archivo digital en ubicaciones geográficas y tecnologías de almacenamiento diferentes. Segundo, el uso de PIDs (Identificadores Persistentes), que son nombres únicos e inequívocos asignados a cada archivo para garantizar que siempre se puedan localizar con el paso del tiempo. Finalmente, los archivos no viajan solos; están atados a metadatos, que funcionan como una etiqueta que documenta la procedencia, los derechos, la información secundaria y la historia técnica de cualquier cambio realizado sobre el objeto digital.

La transferencia de estos soportes vulnerables a entornos digitales sostenibles no es solo un proceso técnico, sino un compromiso ético para garantizar que las generaciones futuras puedan acceder a la mayor cantidad de información posible. El tiempo, sin embargo, se agota.

  1. Artículo de divulgacion en base a la documentación de https://www.iasa-web.org/ Asociación Internacional de Archivos Sonoros y Audiovisuales ↩︎

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