La tarea crítica de poner en valor la historia audiovisual

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La restauración de equipos audiovisuales de casi cien años o menos requiere una serie de conocimientos y disposición de materiales que muchas veces constituyen un obstáculo. Hay técnicos, pocos en la actualidad, que se dedican a la restauración de aparatos valvulares, antecesores de los de transistores. En cuanto a los especialistas en equipos fotográficos y cámaras de cine y video, la cantidad es aún menor. En tiempos donde se exalta el reemplazo y descarte, existe una gran cantidad de personas que valoran los tiempos y los aparatos que reflejaban otras lógicas

Autor: Mg. Marcelo Fabian Miranda mirandamarcelofabian@gmail.com

Carlos Muner  vive en Villa Regina, en el Alto Valle de Río Negro. Es docente, radioaficionado e ingeniero electrónico.  Uno de sus trabajos es reparar radios a válvulas a su estado original. Si bien recién tiene 60 años, es uno de los pocos técnicos que se dedica a este tipo de restauración.

¿Porqué vale la pena reparar un equipo a viejo?

-Vale la pena desde la historia, por el tipo de equipo de eran y desde el romanticismo. Cada equipo que uno repara hay mucha historia por detrás, no sólo por aquellos que lo fabricaron, de industria argentina que hoy ya no existe si no porque aparecen atrás de cada equipo muchas vivencias de quienes estuvieron utilizando esos equipos.

¿El aparato es un disparador de historias?

-Obviamente. Hay dos corrientes, es como los autos antiguos, aquellos que los reparan como la forma original, como debería ser, donde uno tiene que tener el conocimiento de cómo se fabricaban, como era la metodología y cuáles eran las técnicas y tratar de restaurarlo lo más original posible. Y la otra línea que decide reparlo y no importa lo que este adentro, total no se ve. En mi caso particular, en caso que no se vea, yo se que adentro no es como era original. Si los cables antes estaban a 90 grados como lo construian los alemanes pues dejemoslos así.

¿Que tipo de trabajo haces y sobre qué equipos?

-Yo lo que reparo esta vinculado a las telecomunicaciones, receptores de radio y transmisores de radio, desde el año 1925, en adelante.

¿Se consiguen las piezas de esos equipos antiguos?

-Algunas sí, otras hay que hacerlas. Yo tengo respuestos del año 1930 en adelante y tengo contactos de quienes aún tienen repuestos.

¿Todavía hay una generación de técnicos que reparan estos equipos?

-Si. Ya son pocos digamos desde la tecnología muy muy vieja, a válvulas. De los primeros equipos a transistores, como son un poco más nuevos, hay más cantidad de gente.

¿Además de técnicos, sos coleccionista de radio?

-Algo tengo. No tengo espacio físico ni puedo conseguir algunos equipos porque el costo es altísimo justamente por lo difícil que son de conseguir. Incluso conozco un docente, que fue profesor mío en la Universidad tecnológica, tiene el museo Carlos Gardel en Bahía Blanca, que es Carlos Benítez. El tiene un Museo muy grande de colección que se le inundó con la última inundación y esta tratando de recuperarlo. Yo tengo algunos – equipos- que son emblemáticos o que me hacen ruido a mí en lo personal. Tengo equipos de la segunda guerra mundial, algunos anteriores, tengo equipos que se llaman “radios noveleras”, que son del año 30, tengo un receptor del año 28 y después algunos transistorizados como Tonomac, que fueron construidos en el país.

¿Como es ahora y como era antes en cuanto a la producción argentina?

-La Argentina, aunque no lo quieras creer, fabricó válvulas y transistores.Yo tengo válvulas de la empresa Fapesa, que no son RCA, pero funcionan muy bien. Se fabricaron muchas bobinas en Argentina también, sobre todo, la fábrica Tonomac, que eran diseños nacionales. La Noblex siete mares era copia de un receptor inglés. Yo tengo una sola Noblex, que es una Carina, que es de mi esposa, pero después tengo todo Tonomac.

Tonomac fue  fundada en 1951 por el economista y empresario Marcelo Diamand.  Se dedicó inicialmente a la fabricación de artículos electrónicos, destacándose en la producción de radios a transistores y, posteriormente, televisores blanco y negro.  La marca tiene productos que se convirtieron en clásicos del diseño industrial argentino, como la radio Tonomac Lark (diseñada por Hugo Kogan en los años ’60) y la radio Super Platino.

Carlos es uno de los pocos que continúa la tarea de volver a la vida a las radios antiguas añorando otros días y a otras personas que marcaron su vida. A igual que él, muchos recurren a su conocimiento para recuperar esos aparatos que no sólo rememoran otros tiempos si no a seres que se extrañan. Mientras negocia con su compañera, Carina, más espacio para traer otras radios, forma parte de una red de técnicos en la Argentina que atesoran esos conocimientos como si fueran una logia.

¿Cuáles son los antecedentes de los receptores y reproductores audiovisuales? 

Si nos remontamos a los antecedentes del registro de audio, los primeros gramófonos, antecesores de los tocadiscos, eran muebles inmensos, de madera, con detalles y mecanismos de hierro como manivelas o grandes resortes. En cuanto al registro de imágenes, las primeras cámaras fotográficas tenían también madera y papel, como el caso de la tipo acordeón.

Esta demás decir que era más pesados y robustos pero de un material que necesitaba mantenimiento. La partes de plástico se fueron incorporando de a poco, a medida que la producción se industrializó y posibilitó que la mayoría de la población tuviera una radio, una cámara fotográfica, un reproductor de vinilos u otros formatos de almacenamiento de audio y video. Un capítulo aparte son las máquinas de escribir, de un peso importante, con materiales de hierro, difícilmente  se rompían, pero con algunos accesorios de plástico que no tenían la misma durabilidad.

En cuanto a la electrónica a válvulas (1920s – 1960s, presente en las radios y televisores, es necesario comprender cómo funcionan los tubos de vacío, los transformadores de audio/potencia, y la importancia de los condensadores de acoplamiento. La mayoría de las fallas se deben a condensadores y resistencias viejas. En la electrónica de estado sólido (1960s – Actualidad) son de vital importancia los transistores, circuitos integrados, etapas de potencia, y fuentes de alimentación conmutadas (más modernas).

En los equipos de audio se distinguen dos tecnologías que tienen que ver con los tubos de vacío y luego su reemplazo por los transistores. Poco a poco, los reproductores de audio y las radios, fueron evolucionando. Desde el pesado mueble en el centro de una vivienda a ser un reproductor portátil.

A la hora de iniciar el mantenimiento de un equipo de audio hay que prestar especial atención a la sustitución de condensadores electrolíticos y de papel/mylar (especialmente en equipos anteriores a los 70) porque  se seca o se vuelven «con fugas» con el tiempo. Esto provoca zumbidos, ruidos de fondo, pérdida de potencia y deben ser reemplazados.

Otro elemento a tener en cuenta es la limpieza de controles. El ruido al girar el volumen, el balance o los selectores de fuente se debe a la suciedad y oxidación de los contactos. Se debe utilizar un limpiador de contactos especializado sin residuos (como DeoxIT) en todos los potenciómetros e interruptores para eliminar el ruido y restaurar el contacto. En esta línea, los ejes de los motores, los mecanismos de sintonización (en radios) y los sistemas de arrastre (en tocadiscos y reproductores de cinta) necesitan lubricación. 

En los equipos transistorizados, con el paso del tiempo y los ciclos de calentamiento/enfriamiento, las soldaduras pueden agrietarse (soldaduras frías). Se recomienda repasar y resoldar cualquier punto sospechoso, ya que es una fuente común de fallas intermitentes. También se reemplazan los cables de alimentación rotos o envejecidos y asegurar que no haya cortocircuitos. En radios de válvulas, la descarga de condensadores de filtro es vital antes de manipular el interior (te pueden dar una importante descarga eléctrica).

En los tocadiscos, la restauración se centra en la precisión mecánica y la calibración. La correa de transmisión  (de goma) (si el tocadiscos no es de tracción directa) se estiran, se pudren o se vuelven rígidas. Deben ser reemplazadas por una nueva del tamaño y la tensión correctos para mantener la velocidad de reproducción precisa (33.3 o 45 RPM).

Renovando la cubierta de madera de un tocadisco.

Otro elemento que se desgasta es la púa, dañando el sonido y potencialmente sus vinilos. La sustitución de la púa (o de la cápsula completa) es esencial. El ajuste del  brazo es otra tarea crítica. Es necesario ajustar con precisión el Contrapeso y el Anti-skating (anti-patinaje) para asegurar que la púa se asiente en el surco sin dañar el disco ni saltar. También se presta atención a la limpieza y lubricación del plato. El eje central y el cojinete del plato deben estar limpios y lubricados (a menudo con aceite de motor muy ligero, según el modelo) para asegurar una rotación suave y sin ruidos.

Los reproductores de cinta (Cassette Decks y Reel-to-Reel o cintas abiertas) tienen desafíos mecánicos relacionados con el manejo de la cinta magnética. Los reproductores de cinta tienen múltiples correas que casi siempre requieren ser reemplazadas debido a la degradación. El rodillo de presión de goma presiona la cinta contra el eje de arrastre, si está endurecido o agrietado, provoca fluctuación de velocidad por lo que debe limpiarse o reemplazarse.

Los cabezales (de reproducción/grabación) y el eje deben limpiarse meticulosamente con alcohol isopropílico al 90%+ y un hisopo sin pelusa para eliminar la acumulación de óxido. Esto es esencial para un sonido claro. También se alinea el cabezal (Azimuth) porque un ligero desajuste (conocido como azimuth o acimut) provoca pérdida de altas frecuencias, especialmente en el sonido estéreo y en el formato Reel-to-Reel.

Cine y video

La restauración de equipos de cine y video implica poner especial énfasis en las correas y engranajes. La mayoría de los equipos usan correas de goma que se degradan, se estiran o se convierten en una masa pegajosa. Su reemplazo y la lubricación de los engranajes son pasos obligatorios para que los mecanismos de avance y rebobinado funcionen correctamente. En cuanto a las lámparas el reflector son tareas habituales comprobar y reemplazar la lámpara (a menudo halógena, de arco o de xenón) y limpiar a fondo el espejo reflector y los lentes para maximizar la luz.

En los equipos de Video (VCR, Betamax, Cámaras de Video Antiguas) se presta especial atención a el sistema de transporte de cinta y  la limpieza de cabezales  El tambor de cabezales (donde están los cabezales de video giratorios) debe limpiarse con mucho cuidado (usando papel de cabezal o gamuza con alcohol isopropílico, nunca bastoncillos de algodón) para no dañar los cabezales. También hay ajustes de tracking y azimuth, ajustes finos  esenciales para optimizar la lectura de la señal de la cinta. El error más común en VCR/Betamax es la suciedad o el moho. Si la cinta tiene moho, debe limpiarse antes de meterla en el equipo para evitar contaminar todo el mecanismo.

La estética de los equipos

La estética de los equipos es importante porque siempre se tiende a lograr llegar al estado original del aparato. La intención, si no se logra que el aparato funcione, es que este lo más cercano a su estado original de fabricación. Aquí tenemos diferentes materiales que pueden ser distintos tipos de madera, telas, cueros y perillas de plástico. 

En la madera, generalmente hay rayaduras o si hubo una caìda, falta una parte del material. En este caso se puede reemplazar por distintos materiales y luego volver a pintar. Las impresoras  3 D tambièn son de gran ayuda pues se pueden fabricar perillas o componentes que no se consigue en el mercado.Una acción habitual es comprar un lote de varios equipos similares lo que permite tener repuestos con piezas originales.

En tiempos donde se exalta el reemplazo y descarte, existe una gran cantidad de personas que valoran los tiempos y los aparatos que reflejaban otras lógicas. La obsolecencia programada esta presente en todos los aparatos actuales una visión bien distinta a la que se aplicaba hace media centuria cuando los equipos eran gestados para durar muchas décadas. Pero, en realidad, estas tecnologías son excusa para detener el tiempo o traer vivencias y personas al presente.

Una cámara fotográfica arriba de una biblioteca es más que un elemento de decoración, es un pasado añorado, una radio a válvulas en un taller, sonando con una estática permanente es una forma de escuchar el presente pero con retazos del pasado. El sonido de un proyector de cine nos transporta a las epocas de ir al cine con los pochoclos y las salidas de matiné, cuando las películas se estrenaban sólo en las salas. «Lo viejo funciona» es una frase de época pero que no sólo refiere a las máquinas si no también a las personas.

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